Actualmente,
los probióticos han demostrado ser útiles y beneficiosos en el tratamiento de
la enfermedad diarreica aguda infecciosa, en la prevención de la diarrea
asociada a antibióticos, en la mejora de los síntomas de intolerancia a la
lactosa y del síndrome del colon irritable, entre otras.
Pero,
además existen otras situaciones en las que los probióticos son útiles, aunque
aún se necesitan más estudios que avalen su eficacia. Algunas de ellas son, por
ejemplo, la disminución de los síntomas de asma y otras enfermedades de base
alérgica, por otro lado, en personas sanas el consumo de probióticos también ha
demostrado ayudar a reducir los episodios de fiebre y diarrea en niños y a
reducir la duración de los resfriados, ya que potencian el sistema
inmunológico.

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